la bauga
// October 18th, 2009 // tercer viaje
A veces pasa que las cosas toman un camino extraño, salgan del control previsto, se tornen mas sensibles perdiendo el rutinario equilibrio, y un resorte hace saltar todo por un momento, una especie de hipo cósmico nos invistió hoy, el día se independizo de nuestra voluntad y entre aventuras y encuentros pasó un inesperado día.
antes de salir del castañal ronda de saludos, en realidad nos fuimos pero podríamos habernos quedado mas tiempo y prometimos volver, tres mujeres de generaciones diferentes nos acompañaron montaña arriba , sin ellas no hubiésemos podido encontrar el camino. Minuto después de una noche sin luna , de golpe parece haber encogido y la montura le queda grande. Entonces tuvimos que ajustársela en camino,el cual, muy cuesta arriba y embarrado hace que resbale y caiga , es la primera vez que tenemos problemas, afortunadamente hoy, somos siete caminando y entre todos lo solucionamos. Que hermosas las mujeres fuertes y que ríen de verdad. Pasada la primera montaña nos damos cuenta que empezó la temporada de los cazadores. Un compañero nos regala vino para la cena. pasamos Melendreros y nos dirigimos hacia Peña Mayor, y la cordillera Cantabrica apareció en el horizonte. Hemos perdido un poco de tiempo… uff es cierto, no se puede decir perdido al tiempo que ademas no es nuestro, tal vez nuestra malacostumbre tiene raíces profundas, pero estamos fuera del ritmo de marcha, nos preparamos enseguida y nos disponemos a disfrutar del hermoso día y de una buena comida con los Soto, se habla como siempre de tantas cosas, la comida es abundante y nuestra conversación también a veces debería hacerse mas ligera, siempre ad hablar de temas importantes. Cuanto mas nos perdemos por asturias , mas la gente es amable y acogedora. Al final Regino nos deja la casa en la que nació para pasar la noche. El mismo lugar en el que su padre regento un bar durante sesenta años y donde ahora la política local no le permite abrirlo alegando “que esto es monte”… en cualquier caso el nos abre las puertas de su casa y nos deja un fuego encendido que calentara nuestra noche.






