a la Castañal
// October 17th, 2009 // tercer viaje
Parece que el tiempo de dormir al aire libre se ha terminado, tendremos que empezar a buscar mas a menudo lugares cubiertos para dormir, las estufas han empezado ya ha encenderse en las casas y de sus chimeneas brota el humo y buen olor a leña. Llegamos rápido a la Castañal, un pequeño y peculiar pueblo… viven veinte personas mas o menos, ninguna nativa, gente de experiencia atentas y curiosas encontraron y eligieron este lugar para vivir, si se llega por elección es diferente que por nacimiento o inercia, hay que rehacer todo, construir y cuidar, las relaciones también. Lo primero que encontramos fue la casa de puri y klas, la primera que reconocimos en asturias por estar construida según los parámetros de la bio-construcción … grande y hermosa. Se la construyeron solos , fueron necesarios tres años y algunos amigos. La satisfacción de construirse la propia casa creo que sea una de las mas grande para un hombre. Habíamos seguido las huellas de este lugar desde nuestro primer viaje, cuando en Arenas de Cabrales compramos un pan buenísimo de escanda . De la panadería orgánica se ocupan chus y esther, con horno de leña, lo distribuyen por asturias y en los mercados . El trabajo del panadero lo he siempre admirado , noble , humilde, fatigoso e indispensable, tiene un buen karma, no hace nada malo y no tiene efectos colaterales para los demás , no todos los trabajos son así hoy en día. Todos se preocupan y cuidan de nosotros y mañana nos acompañaran un poco en el camino. Tan especial que da pena irse, es el primer pueblo que conozco que no ha querido la luz en la calle para no renunciar a la luz de las estrellas, dato para que os hagáis una idea.







Saludos, hoy nos encontramos por el camino, cerca de Melendreros, disfrutando de un día estupendo de monte, lástima que el tiempo se tuerza para esta semana, pero a veces viene bien algo de agua. Espero que sigais disfrutando de esta maravillosa región y si pasais por el valle de Santa Bárbara, en San Martín del Rey Aurelio, no dudeis en avisar, que allí estaré para volvernos a encontar.